Posted in

El Gigante Jefe De La Mafia Esperaba Otro Rechazo Hasta Que Ella Llegó – iwachan

 

**POR SU TAMAÑO, EL JEFE DE LA MAFIA FUE RECHAZADO POR TODAS LAS MUJERES — HASTA QUE UNA PANADERA TORPE ACEPTÓ CONVERTIRSE EN SU ESPOSA**

Sophia Bennett nunca imaginó que el día de su boda comenzaría cayendo al suelo frente a un hombre al que todos temían.

Había pasado semanas intentando prepararse para ese momento.

No porque estuviera emocionada.

Sino porque sabía que estaba entrando en una vida que no había elegido.

Su padre había hecho un acuerdo que ella apenas comprendía.

Una deuda.

Una promesa.

Un matrimonio arreglado con un hombre cuyo nombre era conocido mucho antes que su rostro.

Luca Moretti.

El jefe de una familia poderosa.

Un hombre del que todos hablaban en voz baja.

Sophia había escuchado suficientes historias para saber que debía tener cuidado.

Pero ninguna historia podía prepararla para la primera vez que lo vio.

El viaje hasta la finca parecía interminable.

El coche avanzaba por la montaña mientras ella miraba por la ventana y repetía mentalmente cada palabra que pensaba decir.

Ser educada.

Ser tranquila.

No mostrar miedo.

Porque aunque no conociera a Luca, entendía algo importante:

Él tampoco la conocía a ella.

Y ambos estaban entrando en una situación donde cualquier error podía cambiarlo todo.

Cuando finalmente llegaron a la propiedad, Sophia esperaba encontrar un lugar frío.

Y lo encontró.

Las puertas de hierro.

La enorme casa de piedra.

Los hombres vestidos de negro esperando en la entrada.

Todo parecía diseñado para recordar a cualquier visitante que estaba entrando al mundo de otra persona.

Entonces ocurrió el primer desastre.

Su maleta.

Sophia siempre había sido consciente de que tenía una habilidad especial para tropezar en los peores momentos.

Pero nunca pensó que esa habilidad aparecería justo cuando estaba frente a una familia que probablemente estaba evaluando cada movimiento suyo.

La rueda de la maleta quedó atrapada.

Ella perdió el equilibrio.

Y terminó cayendo frente a todos.

Lo extraño fue que nadie se rió.

Nadie hizo un comentario.

Nadie intentó ayudarla con una sonrisa.

Solo observaron.

Como si esperaran algo.

Dentro de la mansión conoció a Elena.

La hermana de Luca.

Una mujer de mirada inteligente que parecía notar cosas que otros ignoraban.

Cuando le dijo que Sophia era más pequeña de lo que esperaba, ella respondió con humor.

Era la única forma que conocía de enfrentar momentos incómodos.

Pero entonces apareció Luca.

Y la habitación cambió.

No porque él hiciera algo.

Sino porque su presencia era imposible de ignorar.

Era un hombre enorme.

Alto.

Con hombros anchos y una expresión seria.

Su traje era elegante, pero no podía esconder la impresión que causaba al entrar en una habitación.

Sophia entendió inmediatamente por qué muchas personas podían sentirse intimidadas.

Pero también vio algo que nadie parecía mencionar.

Sus ojos.

Luca no la miró como alguien poderoso esperando obediencia.

La miró como alguien esperando rechazo.

Como si ya conociera el final de la conversación.

Como si estuviera preparado para escuchar las mismas palabras otra vez.

Y entonces Sophia tropezó nuevamente.

Esta vez no fue la maleta.

Fue el momento.

Su mano buscó apoyo y encontró la camisa de Luca.

Durante unos segundos quedó sujetándolo.

Un hombre considerado peligroso estaba siendo sostenido por una mujer que acababa de llegar y ni siquiera podía mantenerse de pie.

El silencio fue absoluto.

Pero Luca no reaccionó con enojo.

Solo parecía confundido.

Porque esperaba miedo.

Esperaba distancia.

Esperaba que Sophia lo mirara como las demás mujeres antes que ella.

Ella notó esa expresión.

La expresión de alguien que ya había sido rechazado tantas veces que dejó de esperar algo diferente.

—No vas a comentar sobre eso —dijo Luca.

Sophia miró alrededor.

—¿Sobre mi caída?

Pero él hablaba de otra cosa.

De él.

De su apariencia.

De lo que todos veían antes de conocerlo.

Entonces Luca confesó algo que cambió la forma en que Sophia lo observaba.

Le habían dicho que ella también huiría.

Que al verlo pediría marcharse.

Porque eso era lo que había ocurrido antes.

Cada mujer que había llegado a esa casa había visto primero al hombre enorme.

No al hombre.

Sophia no sabía qué decir.

Porque por primera vez entendió que la persona que parecía más poderosa en esa habitación era quizá la que más esperaba perder.

Le ofreció la mano.

Ella la tomó.

—Soy Sophia Bennett —dijo—. Hago pasteles de boda. Me caigo mucho. Y hablo demasiado cuando estoy nerviosa.

Fue una presentación imperfecta.

Pero fue real.

Y eso pareció sorprenderlo más que cualquier respuesta elegante.

Durante un segundo, Luca casi sonrió.

Un pequeño cambio.

Casi invisible.

Pero suficiente para demostrar que debajo de aquella imagen había alguien diferente.

Sin embargo, el momento no duró mucho.

Marco apareció para recordarles que el sacerdote esperaba una respuesta.

La boda.

El acuerdo.

La decisión.

Todo seguía esperando.

Luca volvió a mirarla con esa misma duda en los ojos.

Como si todavía no pudiera creer que ella estuviera allí.

Sophia estaba a punto de responder cuando Elena intervino.

La hermana de Luca se acercó y bajó la voz.

No quería que su hermano escuchara.

Y eso fue lo primero que hizo que Sophia sintiera miedo.

Porque si era algo pequeño, Elena no habría esperado.

—Antes de decir que sí —susurró—, hay algo sobre este matrimonio que tienes que saber.

Sophia sintió que todo cambiaba.

Hasta ese momento había pensado que el mayor desafío era casarse con un hombre al que no conocía.

Pensaba que el problema era su reputación.

Su tamaño.

La diferencia entre sus mundos.

Pero Elena estaba hablando de otra cosa.

Algo oculto.

Algo que podía cambiar completamente la decisión de Sophia.

Porque quizá las mujeres anteriores no se habían ido solamente porque Luca parecía intimidante.

Quizá había una razón más profunda.

Una verdad que nadie había contado.

Sophia miró nuevamente al hombre frente a ella.

Al hombre que parecía haber aceptado que siempre sería rechazado.

Y por primera vez se preguntó si realmente estaba viendo a Luca Moretti.

O solamente la versión que todos habían decidido creer.

La respuesta estaba a punto de salir a la luz.

Y podía cambiar para siempre el destino de ambos.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *